
Educar para la ciudadanía
La educación para la ciudadanía, mirada desde el Sistema Preventivo de Don Bosco, con un objetivo central que es la de Educar para ser “buenos cristianos y honestos ciudadanos”, y, quien asumió en su tiempo la acogida de los niños y jóvenes desprovistos de lo más esencial, como el de acceder a una educación integral, a un trabajo digno de su condición de niño, de joven, a un techo donde cobijarse. Su labor fue respuesta ante el avasallamiento de la Revolución industrial.
Hoy nuestros Desafíos tal vez sigan siendo los mismos con rostros diferentes a las que podemos dar nombres como: los niños y adolescentes expuestos a la explotación laboral, sexual, abandonados por sus padres y faltos de escolaridad… ¿Qué estrategias tomar ante los desafíos? ¿Qué caminos son los más viables?, y podemos seguir haciéndonos preguntas sobre el tema. “Aplicar hoy, nuestro sistema de preventividad significa reafirmar la opción, más que nunca actual, a favor de los jóvenes más pobres, abandonados y en situación de riesgo”. (Pascual Chávez sdb).
La respuestas a tantas interrogantes creo tiene una respuesta…”la Educación”, es la llave maestra para la creación de nuevas culturas, J. Delors, definió cuatro pilares como las bases de la educación: aprender a ser, aprender a conocer, aprender a hacer y aprender a vivir juntos. Este último pilar nos invita a profundizar el conocimiento del otro, de su historia, tradiciones, espiritualidad y a partir de este conocimiento proyectar caminos comunes de solidaridad de cooperación, dar soluciones a conflictos, enfrentar los riesgos y retos futuros. La cultura es la carta de navegación que toda sociedad construye día a día, es el horizonte de sentido que se enriquece con los valores, las formas de vida, con la experiencia que se adquiere al vivir juntos, al hacer comunidad. En otras palabras, la cultura tiene relación directa con el quehacer humano, con lo cotidiano, porque ella está presente en toda realidad social y como tal se hace respuesta y sentido en el ejercicio de la ciudadanía, entendida esta última como participación responsable en el desarrollo armónico de los derechos y deberes de las personas que conforman un grupo social.
El ser ciudadano responde al mismo tiempo a una vocación y a un derecho, el cual es inalienable, intransferible e inherente a toda personas por lo que es necesario considerar las siguientes afirmaciones de Marco Labarca, relacionadas al tema de lo que podemos comprender o conocer sobre lo que es o lo que significa la ciudadanía: La ciudadanía y la persona se encuentran en relación a todo lo que los rodea. La ciudadanía y la persona se encuentran inseparablemente unidas y no se comprenden el uno sin el otro. La ciudadanía se encuentra enraizada en lo más profundo del ser humano, forma parte de su ontología social. Los intereses de la ciudadanía y los intereses personales se mezclan y se funden con los de la comunidad a la cual se pertenece. La ciudadanía implica tomar las leyes externas como internas en virtud de buscar la plena gratificación humana, es sentir el problema ajeno como nuestro y de todos, que todos nos sentimos corresponsables de la situaciones de injusticia e inequidad. Los ejes que mueven a la ciudadanía son la justicia, equidad y la responsabilidad, la actuación autónoma del ciudadano.
Vemos la necesidad de ciudadanos-protagonistas de su hoy socio-cultural, generadores de hechos políticos sobre todo, personas consciente de sus valores ético-morales capaces de intervenir, de deliberar y expresar su opinión. Las culturas juveniles que sienten-piensan-expresan de manera múltiple sus intereses, necesidades y visión de futuro. De educadores que respalden un sistema educativo que responda a las necesidades de su contexto, con ganas de elaborar propuestas que permitan a las personas descubrir y desarrollar distintos modos de apropiación de su experiencia cultural ciudadana. Gutiérrez nos dice que la educación para la apropiación de la cultura se concreta cuando se favorecen comportamientos basados en cualidades activas, tales como la creatividad, la imaginación, la intuición, la proyección social. Éstas son las capacidades con las que se participa activamente en la Historia.
Babin propone que la Escuela: Eduque para la incertidumbre; Eduque para el disfrute de la vida; Eduque para la significación; Eduque para la convivencia; y Eduque para la apropiación de la historia y de la cultura. Educar para la incertidumbre.
El desafío de formar a un ciudadano con conciencia solidaria, implica pensar en la construcción de una cultura de la solidaridad la cual se vincula al desarrollo de una Cultura de la vida, es decir, despertar en el ser humano una preocupación de todos los miembros de una sociedad por aquellos que, en definitiva, no gozan de su bienestar ni participan en sus decisiones.
La propuesta Educativa es la de una Ciudadanía comunicativa que desarrolle la integración es una apuesta al futuro, pues estaremos gestando sociedades con ciudadanos autónomos, emancipados, con identidad, cooperativos, con interés social propositivo, creativo, crítico, con valores, principios éticos y espirituales, abiertos a la diversidad, actores sociales democráticos.
La educación para la ciudadanía, mirada desde el Sistema Preventivo de Don Bosco, con un objetivo central que es la de Educar para ser “buenos cristianos y honestos ciudadanos”, y, quien asumió en su tiempo la acogida de los niños y jóvenes desprovistos de lo más esencial, como el de acceder a una educación integral, a un trabajo digno de su condición de niño, de joven, a un techo donde cobijarse. Su labor fue respuesta ante el avasallamiento de la Revolución industrial.
Hoy nuestros Desafíos tal vez sigan siendo los mismos con rostros diferentes a las que podemos dar nombres como: los niños y adolescentes expuestos a la explotación laboral, sexual, abandonados por sus padres y faltos de escolaridad… ¿Qué estrategias tomar ante los desafíos? ¿Qué caminos son los más viables?, y podemos seguir haciéndonos preguntas sobre el tema. “Aplicar hoy, nuestro sistema de preventividad significa reafirmar la opción, más que nunca actual, a favor de los jóvenes más pobres, abandonados y en situación de riesgo”. (Pascual Chávez sdb).
La respuestas a tantas interrogantes creo tiene una respuesta…”la Educación”, es la llave maestra para la creación de nuevas culturas, J. Delors, definió cuatro pilares como las bases de la educación: aprender a ser, aprender a conocer, aprender a hacer y aprender a vivir juntos. Este último pilar nos invita a profundizar el conocimiento del otro, de su historia, tradiciones, espiritualidad y a partir de este conocimiento proyectar caminos comunes de solidaridad de cooperación, dar soluciones a conflictos, enfrentar los riesgos y retos futuros. La cultura es la carta de navegación que toda sociedad construye día a día, es el horizonte de sentido que se enriquece con los valores, las formas de vida, con la experiencia que se adquiere al vivir juntos, al hacer comunidad. En otras palabras, la cultura tiene relación directa con el quehacer humano, con lo cotidiano, porque ella está presente en toda realidad social y como tal se hace respuesta y sentido en el ejercicio de la ciudadanía, entendida esta última como participación responsable en el desarrollo armónico de los derechos y deberes de las personas que conforman un grupo social.
El ser ciudadano responde al mismo tiempo a una vocación y a un derecho, el cual es inalienable, intransferible e inherente a toda personas por lo que es necesario considerar las siguientes afirmaciones de Marco Labarca, relacionadas al tema de lo que podemos comprender o conocer sobre lo que es o lo que significa la ciudadanía: La ciudadanía y la persona se encuentran en relación a todo lo que los rodea. La ciudadanía y la persona se encuentran inseparablemente unidas y no se comprenden el uno sin el otro. La ciudadanía se encuentra enraizada en lo más profundo del ser humano, forma parte de su ontología social. Los intereses de la ciudadanía y los intereses personales se mezclan y se funden con los de la comunidad a la cual se pertenece. La ciudadanía implica tomar las leyes externas como internas en virtud de buscar la plena gratificación humana, es sentir el problema ajeno como nuestro y de todos, que todos nos sentimos corresponsables de la situaciones de injusticia e inequidad. Los ejes que mueven a la ciudadanía son la justicia, equidad y la responsabilidad, la actuación autónoma del ciudadano.
Vemos la necesidad de ciudadanos-protagonistas de su hoy socio-cultural, generadores de hechos políticos sobre todo, personas consciente de sus valores ético-morales capaces de intervenir, de deliberar y expresar su opinión. Las culturas juveniles que sienten-piensan-expresan de manera múltiple sus intereses, necesidades y visión de futuro. De educadores que respalden un sistema educativo que responda a las necesidades de su contexto, con ganas de elaborar propuestas que permitan a las personas descubrir y desarrollar distintos modos de apropiación de su experiencia cultural ciudadana. Gutiérrez nos dice que la educación para la apropiación de la cultura se concreta cuando se favorecen comportamientos basados en cualidades activas, tales como la creatividad, la imaginación, la intuición, la proyección social. Éstas son las capacidades con las que se participa activamente en la Historia.
Babin propone que la Escuela: Eduque para la incertidumbre; Eduque para el disfrute de la vida; Eduque para la significación; Eduque para la convivencia; y Eduque para la apropiación de la historia y de la cultura. Educar para la incertidumbre.
El desafío de formar a un ciudadano con conciencia solidaria, implica pensar en la construcción de una cultura de la solidaridad la cual se vincula al desarrollo de una Cultura de la vida, es decir, despertar en el ser humano una preocupación de todos los miembros de una sociedad por aquellos que, en definitiva, no gozan de su bienestar ni participan en sus decisiones.
La propuesta Educativa es la de una Ciudadanía comunicativa que desarrolle la integración es una apuesta al futuro, pues estaremos gestando sociedades con ciudadanos autónomos, emancipados, con identidad, cooperativos, con interés social propositivo, creativo, crítico, con valores, principios éticos y espirituales, abiertos a la diversidad, actores sociales democráticos.
De los cuatro aprendizajes propuestos por Delors, considero muy importante el aprender a vivir juntos, a convivir. Supone todos los otros, me saca de mi egoismo, de mis individualidades para ampliar mi horizonte y abrirme al otro.
ResponderEliminarGracias, valoro mucho el contenido de tu aporte. Sor Rosita
Gracias Sor Rosita. El aprender a vivir juntos es un desafió constante a nuestro ego, es estar abierta a lo nuevo, a la diversidad del otro y es una posibilidad de poder comprender desde otro punto de vista, desde otra experiencia.
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